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Clementina Guerrero, profesional intachable

Apuntes

Por Manuel Rosete Chávez

“El que paga para llegar, llega para robar”. Carlos Gaviria Díaz

Son casi cinco décadas dentro del servicio público los que ha pasado la contadora Clementina Guerrero García, tiempo en el que, a base de trabajo, esfuerzo y resultados logró construirse un sólido prestigio profesional que le permite tener como carta de presentación su eficiencia y honestidad, lo que pocos, o casi nadie, puede exhibir en estos tiempos públicamente como Tula.

Por eso, cuando nos enteramos que había una orden de aprehensión en su contra, nuestra sorpresa fue mayúscula: ¿de qué pueden acusar a la maestra que en su vida profesional ha sido ejemplo de rectitud, y quien –pensamos- por salud personal dejó el cargo de Secretaria de Finanzas del Gobierno del Estado, tras ocho meses de estancia, para que fuera Guillermo Moreno Chazarini quien se encargara de llenarse de lodo junto con su patrón Miguel Ángel Yunes Linares?… De nada, es más, en la hipótesis de que se pretendiera jalar la hebra de la madeja para castigar la corrupción yunista, tampoco era la indicada. Tula dejó todo en orden en la Sefiplan, se deslindó de ese gobierno y se puso a trabajar en una nueva encomienda donde fue invitada por el alcalde xalapeño de Morena, Hipólito Rodríguez Herrero, como Tesorera de la comuna que es donde se encontraba.

A Clementina Guerrero García la conocimos siendo ella muy jovencita; su primer cargo fue Directora de Presupuestos de la Universidad Veracruzana, que el rector Roberto Bravo Garzón le asignó como una muestra de confianza a las mujeres jóvenes, con talento.

En la UV recorrió muchos cargos hasta convertirse en Secretaria de Administración y Finanzas con la rectora Sara Ladrón de Guevara, con quien luchó tomando la calle y encabezando dos manifestaciones en las que participamos miles de universitarios, exigiendo al gobierno el pago de una deuda millonaria que tenía (tiene) con nuestra Casa de Estudios. Más tarde, y antes de que terminara el gobierno que inició Javier Duarte de Ochoa y que concluyó Flavino Ríos Alvarado, por un acuerdo de las partes Tula fue nombrada Secretaria de Finanzas y Planeación, lo que facilitó el proceso de cambio entre el PRI y el PAN encabezado por Miguel Ángel Yunes Linares.

Poner orden en ese desmadre que dejaron los duartistas para arrancar una nueva administración fue una tarea muy difícil, solo una persona con la experiencia de la contadora Clementina era posible, y lo hizo, cumplió con lo que le pidieron y cerró su ciclo al frente de esa dependencia. Sabemos que en la absurda denuncia que interpuso en su contra el secretario de Salud Roberto Ramos Alor, se incluye la supuesta comisión de dos delitos: el primero por no haber investigado (Tula) el origen de los 800 millones de pesos que la PGR entregó al gobierno de Veracruz, recuperados por Yunes Linares de los corruptos funcionarios duartistas. Pero qué demonios tenía que investigar Tula, ese no era su trabajo, si el dinero lo mandó, lo entregó, lo dio la Procuraduría General de la República, ¿qué quiere el torcido pediatra, que Tula investigue a la PGR hoy FGR?… hay que ser muy torpe para concebir semejante babosada y, el segundo, que no aplicó los 800 millones de pesos al sector salud, los destinó a otras dependencias, o sea el dinero se usó para obra pública, no fue robado ni nada, entonces dónde está el delito que amerite una orden de aprehensión, y prisión preventiva si la detienen como medida cautelar, si no dispuso de un solo peso.

En tiempos de la 4T, cuando el propio presidente Andrés Manuel López Obrador, gracias a quien los de Morena llegaron al poder en Veracruz, otorga amnistía a los delincuentes y perdona a corruptazos de los gobiernos pasados, aquí se criminaliza a ciudadanos, se giran órdenes de aprehensión contra personas que han tenido a lo largo de casi cinco décadas dentro del servicio público, una conducta ejemplar y se premia con cargos a probados delincuentes.

La reacción de rechazo e indignación ante estos lamentables hechos, de la comunidad universitaria y empresarial veracruzana, más lo que hagan en la propia Presidencia de la República con AMLO personas que conocen a Tula, hará que se revierta la torpeza. Y hoy quien debiera dar una explicación a los medios de comunicación sobre este indignante asunto es la señora, improvisada para el cargo que además no cuenta con los controles de confianza, Verónica Hernández Giadáns, titular de la Fiscalía General del Estado de Veracruz.

Que vayan por los auténticos corruptos

Lo que escuchamos entre amigos universitarios el fin de semana es, aparte de la condena a la criminal agresión a la contadora Guerrero, el deseo general de que el gobierno de Morena, el que encabeza en Veracruz Cuitláhuac García Jiménez, comience a aplicar la ley en contra de quienes en el pasado sexenio incurrieron en actos de corrupción (desvío de recursos) y abusos de autoridad.

Ya es tiempo de ver como indiciados a Guillermo Moreno Chazzarini, extitular de Finanzas, persona señalada como uno de los principales corruptos del sexenio yunista; al doctor Irán Suárez Villa, exsecretario de Salud, responsable del desastre que dejaron en esa dependencia, donde además de echar a la calle de forma injustificada a muchos veracruzanos para meter a poblanos, desviaron recursos públicos destinados a abastecer con medicinas los hospitales del sector Salud en el estado, así como por las porquerías que hicieron en la Torre Pediátrica que se encuentra en el puerto de Veracruz, la cual no solo no terminaron porque la inició Miguel Alemán, la continuó Fidel Herrera y le siguió Javier Duarte, todos obteniendo pingües ganancias sin concluirla, también la usaron como negocio para simular que la estaban mejorando.

Queremos ver al protagonista de fraude de  las videocámaras, el abogado Jaime Téllez Marié, exsecretario de Seguridad Pública, sobre quien pesan demandas por desapariciones forzadas y otras lindezas; también a la senadora Indira Rosales San Román, quien se prestó al negocio millonario electoral con el presupuesto de la Secretaría de Desarrollo Social; al exfiscal Jorge Winckler, quien anda a salto de mata, y al jefe de la banda Miguel Ángel Yunes Linares. A ellos los queremos ver procesados por los delitos que cometieron o… son intocables, les tienen miedo. Eso parece…

Ajuste de cuentas  

Más de dos compañeros nos comentaron este fin de semana que lo de Clementina Guerrero es un ajuste de cuentas. Es por la petición que hizo la comuna xalapeña del pago oportuno de las participaciones federales, petición que ha sido usada para justificar la petición de desaparición de poderes del estado de Veracruz, y que llegó hasta la SCJN. Es posible.

Si esta fuera la razón quienes han criticado severamente al actual gobierno por su falta de oficio político, tendrían una razón más para hacerlo. No es posible que se ensañen de esta manera, peor que cuando estaba Jorge Winckler, cuando el asunto se puede operar políticamente sin perjudicar a nadie, ni a su propio partido como es el caso.

Por razón lógica, Clementina Guerrero García, quien se desempeña como Tesorera del Ayuntamiento de Xalapa, ha dejado ese cargo.

El alcalde Hipólito Rodríguez Herrero salió en defensa de su funcionaria quien anteriormente se desempeñó como titular administrativa de la UV con Sara Ladrón de Guevara, espacio que dejó para encabezar la SEFIPLAN a invitación de Miguel Ángel Yunes en la pasada gestión y donde fue relevada por Guillermo Moreno Chazzarini.

“Yo hace algunos meses conversé con ella y ella dijo que se deslindó del gobierno de Yunes, que dejó sus papeles en regla y tendrá derecho a que se le siga el debido proceso para que se defienda. Yo le creo a ella, pero eso se tiene que ver en los tribunales” dijo el alcalde quien en breve nombrará a un nuevo tesorero.

Reflexión

De los compañeros o colegas, que critican a nuestro personaje central de hoy, la contadora Guerrero, es porque no la conocen o porque se acercaron a ella y no les dio lo que le pidieron. Tula es de los contados políticos que no necesita chayotear al gremio para que la adulen, con cumplir bien con su chamba y dar resultados a su jefe es suficiente, el trato con los medios es cosa de los jefes de prensa.