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El cinismo de los Yunes

Hora Libre

Por Álvaro Belin Andrade

Este miércoles corrieron por el bulevar de la zona conurbada de Veracruz dos candidatos a prófugos de la justicia: el exgobernador Miguel Ángel Yunes Linares y el actual alcalde del municipio de Veracruz, Fernandito Yunes Márquez, ambos con prisa por terminar con su bufonada, y acaso agarrando condición física para cuando deban salir de pelada.

Ataviados con igual vestimenta deportiva de la firma Nike, Miguel Ángel y Chiquifer vieron cómo la lluvia dificultaba el trabajo del fotógrafo, acaso su excoordinador de Comunicación Social, Elias Assad, también observado por el Orfis por un presunto daño patrimonial en la Cuenta Pública 2018.

La semana pasada, cuando los rumores sobre una supuesta orden de aprehensión contra el exgobernador y su exsecretario de Seguridad Pública, Jaime Téllez Marié, corrieron vertiginosamente por redes sociales y medios de comunicación, el diario Reforma en su columna de trascendidos Templo Mayor, apuntaba en su edición del sábado:

“QUIENES vieron ayer al ex gobernador de Veracruz Miguel Ángel Yunes comiendo en un restaurante griego en las Lomas, cuentan que estaba muy tranquilo, pero de repente vio su teléfono y se fue casi corriendo.

“VAYA casualidad que le agarraran las prisas justo ayer que corrían versiones sobre una orden de aprehensión en su contra”.

Siempre con la agenda mediática de su lado, Yunes Linares ha debido salir como si nada ocurriera cuando lleva una semana recibiendo el golpeteo político por los graves descubrimientos hechos por el Órgano de Fiscalización Superior (Orfis), tan solo en la Cuenta Pública de su segundo año de gobierno, muchos de los cuales servirían muy bien para fundamentar una acción penal en su contra.

En todas las áreas de su gobierno se descubrieron más de 4 mil 500 millones de pesos en presunto daño patrimonial, irregularidades administrativas y trastupijes inexplicables. La prensa nacional y local ha sido pródiga en difundir los señalamientos del Orfis que alcanzan incluso la reestructuración de la deuda pública de Veracruz, calificada por Yunes como la panacea para la recuperación económica de la entidad, aunque en realidad convertida como un jugoso negocio para sus bolsillos y una mera postergación de los compromisos de pagos para que ni él ni su hijo (quien estaba seguro de hacerlo gobernador) tuvieran que verse obligados a cubrir.

Pero eso no es nada frente a, por ejemplo, el enorme fraude por más de mil millones de pesos con el famoso equipo de videovigilancia que sigue sin servir y, en la mayoría de los casos, sin ser instalado, a no ser la zona conurbada en que la familia Yunes ha sentado sus reales. En este negocio, perdón, programa de su gobierno, también estaría involucrado el extitular de la SSP, Jaime Téllez Marié.

La lista no acaba en lo que he mencionado: los desfalcos se repiten en varias dependencias, en Salud, SIOP, en la propia Fiscalía, en la coordinación de Comunicación Social y en el gobierno municipal de Veracruz, que preside el hijo que le acompañó en su húmeda sesión de ejercicio matutino.

Sin embargo, su aparición pública junto al alcalde de Veracruz, primero en ropa deportiva bajo la lluvia (que dio a conocer en su cuenta de Twitter), y luego vestido informalmente para desayunar con unos invitados en el Café La Parroquia de Boca del Río, no significa que no le pueda caer la barredora de Morena, cuyos gobernantes (tanto en el gobierno federal como en el estatal) tendrían las armas legales suficientes como para refundirlo en la cárcel y, por ende, desaparecerlo políticamente, sobre todo ahora que ni él ni sus cómplices, y tampoco su familia, tienen el blindaje que les daba tener a Jorge Winckler Ortiz como Fiscal de Veracruz.