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*Yo no fui; dice el gobernador

Ajedrez

Por José Prigadaá Andrade

*Yo no fui; dice el gobernador

Hablar del caso de Eduardo, es hacer leña del árbol caído, no se vale entre camaradas, hay un código, (perro no come a perro) y (entre gitanos – no se lee la mano). Cuando pasa esto, lo mejor es unirse, hacer un frente, ya que nadie está libre, a estas alturas de que se le haga un “tamalito”.

Hacer escarnio del colega, es seguirle el juego a un sistema que tira la piedra y esconde la mano, ya que eso de que te vamos ayudar, es un cuento chino que ya se conoce, y que se finiquita con la única intensión de anular compromisos $$$, paquetes $$$$ y fortalecer una amistad llena de traiciones.

La madrugada del 26 de noviembre los celulares de su servidor comenzaron a sonar, un amigo deja el mensaje llenó de traición y deslealtad en contra de un periodista detenido, al cual pude llamar antes de las ocho de la mañana para certificar que estaba bien.

Por todos los medios el actual gobierno se quiso lavar las manos, jurando a los cuatro vientos que ellos nada tuvieron que ver, que era por una denuncia que dejo Miguel Ángel Yunes Linares, y durante esta administración no se perseguirá a periodistas.

Los morenistas siguen el claro ejemplo del jefe, llamar “fifí” a la prensa que no está con ellos, y dale palo a los detractores de un gobierno fallido. Es por eso que en lo que va de la administración de Andrés Manuel López Obrador, han sido asesinados 13 comunicadores en todo el país.

Gracias a esta cifra, México ocupa el primer lugar a nivel mundial de comunicólogos ejecutados, más que en la guerra del medio-oriente, y aún falta sumar los que han sido desaparecidos y perseguidos por un gobierno que no da una.

Claro que hacer un video con una confesión, cualquiera lo hace, teniendo los recursos económicos y humanos necesarios, es por eso que las organizaciones internacionales no deben de quitar la mirada hacia este país, donde la titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos es una empleada más del cabecita de algodón.

Lo buenos de todo esto es que el compañero está libre, está bien, esta con su familia, y podrá enfrentar su proceso fuera de prisión, como lo establece la ley, mientras que el otro está siendo investigado por que “confesó” que comercializaba “mota”.